con fotografías de unas vacaciones.
Verónica, Lorena, su madre y Camila aparecían sonriendo frente a un hotel de lujo.
Pero había algo más.
Entre las fotografías apareció la imagen de un hombre que yo no conocía.
Tenía unos cuarenta años, cabello oscuro y una camisa blanca.
En una fotografía abrazaba a Verónica por la cintura.
En otra la besaba.
Me senté sobre la cama.
Durante unos segundos no pude respirar.
Mi esposa tenía una relación con otro hombre.
Y aparentemente utilizaba el dinero que yo enviaba para mantener aquella vida.