REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

con fotografías de unas vacaciones.

Verónica, Lorena, su madre y Camila aparecían sonriendo frente a un hotel de lujo.

Pero había algo más.

Entre las fotografías apareció la imagen de un hombre que yo no conocía.

Tenía unos cuarenta años, cabello oscuro y una camisa blanca.

En una fotografía abrazaba a Verónica por la cintura.

En otra la besaba.

Me senté sobre la cama.

Durante unos segundos no pude respirar.

Mi esposa tenía una relación con otro hombre.

Y aparentemente utilizaba el dinero que yo enviaba para mantener aquella vida.