CAPÍTULO 1: LA NOCHE EN QUE DESCUBRÍ LO QUE LE HACÍAN A MI HIJA
—Tu hija no merece sentarse a esta mesa. Que coma de pie. Debería agradecer que todavía le permitimos vivir bajo este techo.
Esas fueron las palabras que escuché en una grabación aquella noche. Las había pronunciado mi esposa, la mujer a quien había confiado lo más importante de mi vida.
Mi hija.
Me llamo Rafael Mendoza, tengo cuarenta y seis años y durante casi veinte años he trabajado transportando mercancías por las carreteras de México.
Mi