Y desde entonces, cada vez que regreso del trabajo y abro la puerta, escucho la voz de Valeria desde la cocina:
—¡Papá, ya llegaste!
Y yo siempre respondo:
Y desde entonces, cada vez que regreso del trabajo y abro la puerta, escucho la voz de Valeria desde la cocina:
—¡Papá, ya llegaste!
Y yo siempre respondo: