La jueza lo miró.
—Siéntese.
Maya entregó el teléfono al defensor de menores.
—Papá dijo que este teléfono ya no servía. Yo lo usaba para jugar.
—¿Y qué grabaste?
Maya miró a Julian.
—Lo que papá me hacía practicar.
El video comenzó.
La imagen temblaba.
Maya había escondido el teléfono entre sus juguetes.
Entonces apareció la voz de Julian.
—Otra
vez. ¿Qué vas a decir si te preguntan por mamá?
La pequeña voz de Maya respondió:
—Que mamá grita mucho.
—Bien. ¿Y que te deja sola?
—Pero mamá no me