Al mismo tiempo, la defensa presentó una imagen
diferente: la de un joven en desarrollo, moldeado por las circunstancias, aún capaz de cambiar a pesar de haber cometido graves delitos.
Cuando el juez anunció una sentencia que sumaba cientos de años, el momento tuvo una trascendencia que pocos de los presentes en la sala pudieron asimilar por completo.
Fuera de los tribunales, el caso rápidamente desató un debate nacional. Algunos argumentaron que el castigo era necesario dada la gravedad de los delitos.