a la entrada.
Con frecuencia, el aroma del pan recién hecho escapaba de la cocina y llegaba hasta el camino.
Gideon era considerado un anfitrión generoso.
Su esposa Margaret recibía a los visitantes con una amabilidad que parecía sincera.
Y cada domingo por la noche, la familia se reunía alrededor de la chimenea para leer las Escrituras.
Todo contribuía a transmitir una impresión de orden y respetabilidad.
Sin embargo, detrás del granero existía un lugar que jamás enseñaban a los huéspedes.
Era un antiguo pozo de piedra.
La hierba que