nuevamente.
Después tomó otro correo.
—¿Quién es Patricia Leal?
—Una profesora que tuviste.
—No recuerdo ese nombre.
—Antes usaba el apellido Robles.
Laura levantó la mirada.
—¿La maestra Robles?
—Sí.
—¿Hablaste con ella?
—Dos veces.
—Daniel…
—Lo sé.
—Encontró parte de tus trabajos archivados.
Laura se quedó quieta.
—¿Mis trabajos?
—Dijo que eras una de las mejores alumnas técnicas de tu generación.
Los ojos se le llenaron de lágrimas.
La discusión cambió en ese momento.
No terminó.
Pero cambió.
—Ahora trabaja en el Instituto Metropolitano de Diseño —dije.
Laura miró