absolutamente normales que durante años habíamos convertido en “cosas de Daniel”.
Seguíamos casados.
Pero empezamos a salir otra vez.
Café.
Cena.
Una exposición.
Una película.
Algunas citas eran buenas.
Otras incómodas.
No prometíamos nada.
Laura cursó más materias.
Después consiguió pequeños trabajos de dibujo técnico para un estudio residencial.
Su primer pago fue modesto.
Me envió una captura.
“¡MIRA! DINERO REAL.”
Respondí:
“He escuchado hablar de ese concepto. Felicidades.”
Contestó:
“No arruines mi momento.”
Sonreí durante horas.
LA CUENTA
Nueve meses después del cierre de Nexora nos encontramos en la