con mis ahorros y me dijiste que me buscara la vida. ¿Te acuerdas?
Mi padre tragó saliva y movió la mano con desdén, como si quisiera borrar aquel recuerdo.
—Eso fue… fue una forma de enseñarte a ser fuerte, Caleb. Ya sabes cómo son estas cosas. Estábamos pasando por mucho estrés. Tu hermanastro necesitaba dinero para pagar la matrícula de la universidad y nosotros íbamos muy justos. Pero la familia es la familia. Venga, sube al coche. Te vienes a casa.
Lo observé, intentando encontrar alguna señal de sinceridad en