PARTE 2 / La dejaron plantada por estar divorciada, pero una niña desconocida se acercó y le hizo una pregunta imposible…

—¿Ahora?

—No. Otro día.

Daniel intervino.

—Sofía, Valeria seguramente tiene cosas que hacer.

—Quiero enseñarle mis cuentos.

Después añadió:

—Y mi árbol familiar.

Daniel miró a Valeria.

—No tienes ninguna obligación. En serio.

Valeria pensó en su departamento vacío.

En el mensaje que todavía estaba en su teléfono.

En todos los años que llevaba diciendo que ciertas cosas ya no eran para ella.

—Podría ir el sábado —respondió.

Sofía gritó de alegría.

—Voy a ordenar mi cuarto.

—Eso sí quiero verlo —dijo Daniel.

Antes de marcharse, Teresa tomó a Valeria