PARTE 2 / La dejaron plantada por estar divorciada, pero una niña desconocida se acercó y le hizo una pregunta imposible…

una conversación.

Y luego aquella niña apareciendo junto a su mesa.

“¿Por qué está triste?”

Valeria tomó las manos de Sofía.

—Tu mamá Mariana siempre será tu mamá.

—Lo sé.

—Y nadie tiene que reemplazarla.

—También lo sé.

Valeria tragó saliva.

—Pero si tú quieres llamarme mamá, sería uno de los regalos más grandes que alguien podría darme.

Sofía la abrazó.

—¡Lo sabía!

Daniel apoyó la espalda contra la pared.

—¿Qué sabías?

La niña miró a su padre.

—Que ella era la indicada.

—Tenías cuatro años.

—Pero tenía razón.

Valeria