PARTE 2 / La dejaron plantada por estar divorciada, pero una niña desconocida se acercó y le hizo una pregunta imposible…

que dejarlo solo.

Valeria miró alrededor.

—¿Y dónde está tu papá?

La niña señaló una mesa cercana.

—Allá.

Un hombre acababa de levantarse.

Tendría unos 39 años. Llevaba camisa blanca, pantalón oscuro y una expresión de absoluto desconcierto mientras caminaba hacia ellas.

En la mesa que había dejado atrás estaban sentados un hombre mayor y una mujer de cabello canoso.

Los dos observaban la escena.

—Sofía —dijo el hombre al llegar—, ¿qué estás haciendo?

La niña apretó el peluche.

—Ella está triste.

El hombre cerró los ojos durante un segundo.