siquiera llegó.
El hombre hizo una mueca.
—Lo siento.
—Me mandó un mensaje diciendo que una mujer divorciada tenía demasiadas complicaciones.
Lo dijo intentando bromear.
No funcionó.
Su voz se quebró al final.
—Perdón —añadió—. No sé por qué le estoy contando esto a alguien que acabo de conocer.
—A veces es más fácil hablar con alguien que no conoce toda nuestra historia —respondió él.
Sofía seguía mirando a Valeria como si estuviera intentando resolver un problema.
Entonces tiró suavemente de la manga de su padre.
—Papá.
—¿Qué?
—Podemos invitarla.