—Sofía…
—El abuelo tiene pastel.
El hombre miró a Valeria con una mezcla de vergüenza y resignación.
—Estamos celebrando el cumpleaños de mi padre. Mi madre pidió comida como si fuéramos diez personas y somos cuatro.
—Cinco si viene ella —dijo Sofía.
—Cinco si viene ella —repitió el hombre.
Valeria negó con la cabeza.
—No quisiera molestar.
—No molesta —respondió Sofía inmediatamente—. Además hay pastel de chocolate.
El padre soltó una risa.
—Su mejor argumento.
Valeria volvió a mirar su mesa.
Podía pagar, regresar a su departamento y pasar el