dirección personal.
La carta estaba fechada dos días después de nuestra separación.
*«Gabriel:*
*Estoy embarazada. No sé si todavía quieres escucharme, pero necesitaba decírtelo.*
*No te pido que vuelvas conmigo por obligación. Solo quiero que sepas que vas a ser padre.*
*Si quieres hablar, estaré en el apartamento de mi hermana durante las próximas semanas.*
*Savannah».*
Miré la carta como si fuera un documento capaz de condenarme.
—Nunca vi esto.
—Lo sé. Descubrí que tus comunicaciones habían sido filtradas cuando ya estaba embarazada de cuatro meses.
—¿Por quién?
Savannah tardó