teléfono.
Después marqué el número de Raymond.
—Reserva un vuelo a Nueva York para mañana por la mañana.
—¿Quiere que organice una reunión con Savannah?
—No.
Miré de nuevo la fotografía.
—Esta vez iré solo.
## La mujer que ya no me esperaba
Nueva York estaba cubierta de nubes cuando llegué.
Durante el trayecto desde el aeropuerto, observé a la gente caminar por las aceras, sosteniendo cafés y bolsas de compras, como si el mundo no tuviera ninguna obligación de detenerse porque mi vida acababa de cambiar.
El conductor me dejó