varios proyectos, incluido el consorcio de Montalvo Inversiones.
Adrián dio un paso.
—No mezcles lo personal con los negocios.
Elena lo miró incrédula.
—Has llevado a tu amante a una gala para presentarla como mi sustituta la misma noche en que dependes de un consejo donde yo tengo voto. Lo mezclaste tú.
—Si bloqueas el consorcio por venganza, te vas a arrepentir.
—No votaré por venganza. Votaré según los informes.
La directora financiera deslizó un dosier hacia ella.
En la portada se leía: “Montalvo Inversiones: riesgos de liquidez y garantías