Mientras mi marido se vestía para la gala más exclusiva de Madrid, me anunció que llevaría a otra mujer y que yo debía desaparecer de nuestro ático antes del amanecer. “Haz una maleta. Quiero que dejes el ático antes de las 6:00”. No lloré: saqué mi propio vestido y acepté una invitación secreta. 3 horas después, entré del brazo del único hombre que él jamás quiso tener en contra.

varios proyectos, incluido el consorcio de Montalvo Inversiones.

Adrián dio un paso.

—No mezcles lo personal con los negocios.

Elena lo miró incrédula.

—Has llevado a tu amante a una gala para presentarla como mi sustituta la misma noche en que dependes de un consejo donde yo tengo voto. Lo mezclaste tú.

—Si bloqueas el consorcio por venganza, te vas a arrepentir.

—No votaré por venganza. Votaré según los informes.

La directora financiera deslizó un dosier hacia ella.

En la portada se leía: “Montalvo Inversiones: riesgos de liquidez y garantías