el ático vacío.
—Cuando vuelvas, quizá ya no sea tu principal preocupación.
A las 21:11, el coche de Gabriel se detuvo ante un palacete privado cerca del paseo de Recoletos. Elena bajó y no tuvo que decir su nombre. El jefe de protocolo se acercó directamente.
—Señora Valdés, el señor De la Vega la espera.
Adrián estaba a unos metros, con Clara del brazo. Al verla, su expresión cambió. No por el vestido. Por Gabriel, que apareció en la escalinata, bajó hasta ella y le ofreció el brazo delante