preguntar.
Eso se convirtió en nuestro patrón.
Yo preguntaba.
Él callaba.
Yo interpretaba su silencio de la forma menos dolorosa.
Y seguíamos.
A veces una relación no te enseña a comunicarte.
Te enseña a dejar de preguntar.
Ahí empieza el problema.
También recuerdo mi Twinkle Twinkle.
La compré porque él había mencionado una vez que el tablero se veía “demasiado vacío”.
Busqué durante semanas.
La edición estaba agotada.
Pagué casi tres veces el precio normal a un revendedor.
Cuando se la di esperaba que sonriera.
Daniel la sostuvo.
La examinó.