llaves. —Pues Sergio me dio llave. Puedo entrar cuando quiera.
Sergio se la quitó de la mano. —Te di una copia para emergencias cuando estuvimos de viaje. —¿Y qué diferencia hay? —Toda —respondió él.
Los familiares empezaron a incomodarse. Una prima preguntó si de verdad debían marcharse. Fue entonces cuando descubrimos que Ofelia les había contado otra historia. Les aseguró que nosotros pasaríamos julio y agosto trabajando fuera de León y que la casa estaría completamente disponible. Incluso les dijo que podían ahorrar el dinero de alojamiento y utilizar nuestra
VOLVÍ DEL MERCADO Y ENCONTRÉ MI CASA CONVERTIDA EN HOTELKARA