VOLVÍ DEL MERCADO Y ENCONTRÉ MI CASA CONVERTIDA EN HOTELKARA

casa parecía haber pasado por una fiesta de tres días. Encontré una sábana manchada, dos vasos rotos y la puerta de mi estudio rayada. Sergio comenzó a limpiar sin decir nada. Cerca de las nueve se sentó conmigo. —La regué. Debí preguntarte antes de decirle a mamá que viniera. —Sí. —Pero te juro que nunca autoricé esto.
Quise creerle. Entonces recordé algo. —¿Cómo entraron todos si tú estabas trabajando y yo tenía mis llaves? Sergio levantó lentamente la cabeza.
Revisamos la cámara de la entrada. La grabación mostraba a Ofelia