llegando con los primeros familiares. Sacó una llave y abrió. Después apareció otro detalle: detrás de ella venía un cerrajero cargando una caja de herramientas.
Sergio llamó inmediatamente a su madre. —¿Mandaste hacer copias? Ofelia tardó demasiado en contestar. —Solo algunas. —¿Cuántas? —No sé. Tres o cuatro.
Cambiaríamos la cerradura al día siguiente. Pero antes de colgar, Ofelia soltó una frase extraña: —Pues cambia lo que quieras. De todos modos Lorena ya tiene lo que necesita.
Lorena era la hermana de Sergio. Vivía en Querétaro y ni siquiera había venido
VOLVÍ DEL MERCADO Y ENCONTRÉ MI CASA CONVERTIDA EN HOTELKARA