VOLVÍ DEL MERCADO Y ENCONTRÉ MI CASA CONVERTIDA EN HOTELKARA

con los catorce familiares.
—¿Qué necesita Lorena? —preguntó Sergio.
Ofelia colgó.
Subí directamente a nuestro dormitorio. Guardábamos los documentos importantes dentro de un cajón con llave. Lo abrí. Las escrituras seguían ahí. También nuestros documentos personales. Pero una carpeta azul estaba colocada al revés.
Dentro faltaban tres hojas.
Eran copias del contrato de compraventa de la casa, mi identificación y el último recibo de la hipoteca.
Sergio volvió a llamar a su madre. No contestó.
Entonces recibió un mensaje de Lorena:
**“Sergio, mamá me dijo que ustedes ya aceptaron ayudarme