Elena apareció en la puerta.
—¿Qué pasa?
Ricardo señaló la fotografía.
—Mamá… creo que Mariana podría ser la hija de Lucía.
Mariana sintió que las piernas le temblaban.
—¿Qué?
Elena tomó la fotografía.
La observó durante varios segundos.
Luego miró a Mariana.
—Esos ojos…
Se acercó lentamente.
—¿Tienes alguna fotografía de tu madre?
Mariana sacó su teléfono.
La mostró.
Elena se cubrió la boca.
—Dios mío.
Ricardo no podía hablar.
Entonces Elena susurró:
—Teresa no era una amiga de Lucía.
Mariana sintió un nudo en la garganta.
—¿Entonces qué era?