La letra era inconfundible.
Era la letra de su madre.
La carta más reciente tenía una fecha de hacía diez años.
Mariana comenzó a leer.
Y entonces descubrió por qué Teresa nunca había regresado.
Había tenido miedo de que la familia rechazara a su hija.
Pero había escrito algo al final que hizo llorar a Ricardo.
“Si algún día Mariana llega a encontrarlos, díganle que nunca estuvo sola. Yo simplemente no supe cómo volver.”
Mariana apretó la carta contra su pecho.
Ricardo la abrazó.
—Debimos encontrarte antes.
Ella lloró.
—Yo