PARTE 2: LA NIÑA QUE ABRAZÓ A UNA DESCONOCIDA EN NOCHEBUENA Y DESCUBRIÓ EL SECRETO QUE SU PADRE HABÍA OCULTADO DURANTE AÑOS…

a mí.

Aquella frase terminó de convencerla.

—Está bien.

Durante el trayecto, Mariana permaneció en silencio.

Ricardo la observaba de vez en cuando por el espejo retrovisor.

No parecía una persona acostumbrada a pedir ayuda.

Parecía alguien que había aprendido a sobrevivir sin ella.

Cuando llegaron a la casa de Elena, la madre de Ricardo abrió la puerta con una expresión de impaciencia.

—¡Por fin! Pensé que iban a llegar cuando ya hubiera terminado la cena.

Entonces vio a Mariana.

Su sonrisa desapareció.

—¿Quién es ella?

—Se llama Mariana —respondió