Sofía antes que su padre—. Estaba sola y no tenía zapatos.
Elena miró los pies descalzos de Mariana.
—Ricardo…
—Mamá, es Nochebuena.
—Precisamente. Tenemos invitados.
Ricardo no discutió.
—Entonces tenemos un invitado más.
Mariana dio un paso atrás.
—No quiero incomodar.
Sofía la tomó de la mano.
—No incomodas.
Elena suspiró.
—Está bien. Pero solo por esta noche.
Mariana asintió.
—Gracias.
Durante la cena, ocurrió algo que nadie esperaba.
Mariana apenas tocó la comida.
Sofía, sentada a su lado, empujó discretamente un plato hacia ella.
—Come.
—No tengo mucha hambre.