al atardecer, un obsequio que el señor Whitaker le había hecho años atrás. Julian miró el cuadro con desdén y le dijo que se llevara «esa cosa barata». Sin saberlo, Julian acababa de entregarle a Marta la prueba que lo destruiría.
Tres días de angustia y una llamada inesperada
Marta se refugió en el departamento de su hija. Durante tres días buscó trabajo sin éxito. La mayoría de las familias para las que había trabajado antes ya no la recordaban. La cuarta noche, mientras miraba la fotografía apoyada en la