Durante el desayuno, mi esposo me arrojó café hirviendo al rostro porque me negué a darle mi tarjeta bancaria a su hermana. Me dijo: “O obedeces o te vas”. Fui al hospital, guardé el informe médico y, al regresar, dejé mi anillo de bodas sobre la mesa… sin imaginar lo que él encontraría después

entregó las llaves del departamento a uno de los policías.

—La propiedad es mía —explicó—. La compré antes del matrimonio. Mi abogada ya está preparando la solicitud para que él no pueda regresar.

El oficial miró los documentos y asintió.

—Señora Morales, por ahora no se quede sola. Su esposo todavía no sabe que usted lo denunció.

Valeria bajó la mirada hacia el anillo.

—Lo sabrá muy pronto.

Se marchó unos minutos antes de que Alejandro regresara con Rebeca.

Desde el asiento trasero del automóvil, la hermana de Alejandro hablaba