entregó las llaves del departamento a uno de los policías.
—La propiedad es mía —explicó—. La compré antes del matrimonio. Mi abogada ya está preparando la solicitud para que él no pueda regresar.
El oficial miró los documentos y asintió.
—Señora Morales, por ahora no se quede sola. Su esposo todavía no sabe que usted lo denunció.
Valeria bajó la mirada hacia el anillo.
—Lo sabrá muy pronto.
Se marchó unos minutos antes de que Alejandro regresara con Rebeca.
Desde el asiento trasero del automóvil, la hermana de Alejandro hablaba