impresos indican lo contrario.
Alejandro cerró los ojos.
—¿Cuántos años podría enfrentar?
—Depende de los cargos. Fraude, falsificación, violencia familiar, lesiones… No puedo darte una cifra sin ver el expediente.
—Necesito que me representes.
Hubo una pausa
—Mi anticipo es de doscientos mil pesos.
Alejandro se quedó callado.
No tenía ese dinero.
Todo lo que usaba provenía de Valeria.
Sus tarjetas adicionales.
Su automóvil.
Su seguro médico.
Su estilo de vida.
Hasta el traje que llevaba puesto había sido pagado con una tarjeta de ella.
—Te llamo después —murmuró.
Pero