Durante el desayuno, mi esposo me arrojó café hirviendo al rostro porque me negué a darle mi tarjeta bancaria a su hermana. Me dijo: “O obedeces o te vas”. Fui al hospital, guardé el informe médico y, al regresar, dejé mi anillo de bodas sobre la mesa… sin imaginar lo que él encontraría después

a ella.

—Hay algo que debes saber.

—¿Qué pasó?

—La fiscalía revisó la computadora que entregaste. Encontraron transferencias que tú no habías detectado.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Cuánto dinero?

—En total, poco más de tres millones de pesos durante dos años.

Valeria se quedó sin palabras.

—Eso es imposible.

—Utilizaron pequeñas cantidades para evitar alertas. Algunas transferencias fueron hacia Rebeca. Otras a empresas fantasma.

—¿Alejandro creó esas empresas?

—Una está registrada a nombre de su madre. Otra a nombre de un amigo.

Valeria apoyó las manos sobre la mesa.

El