los ojos enrojecidos y las manos temblorosas.
—¿Es usted Daniel? —preguntó.
—Sí. ¿Cómo sabe el nombre de mi madre?
El hombre guardó silencio por un instante.
—Porque hace doce años su madre intentó salvar a mi esposa. Y fue la única persona que me dijo que estaba cometiendo un error terrible con mi hija.
Mi corazón comenzó a latir más deprisa.
Doce años atrás, mi madre también había trabajado como enfermera, concretamente en una clínica privada. Había abandonado su empleo después de un grave conflicto familiar. Nunca le había gustado