que la persona en duelo se aloje con un pariente. Si bien esta intención es buena, una mudanza precipitada puede conllevar la pérdida de independencia y estabilidad. Al principio, vivir juntos puede parecer reconfortante, pero con el tiempo pueden surgir tensiones relacionadas con las rutinas y el espacio personal. Mantener un hogar, aunque sea sencillo, ayuda a preservar el estilo de vida y la dignidad. Un equilibrio entre el apoyo familiar y la autonomía personal sigue siendo esencial para afrontar este difícil momento. Cada persona debe poder conservar un espacio
Si tu pareja fallece primero, evita estos 5 errores para vivir en paz y plenamente después de los 60.