Parte 1
“Ma, hay algo mal con mi corazón. Los doctores dicen que tienen que operarme hoy.”
La voz de mi hija Daniela llegó rota por el teléfono a las 6:12 de la mañana.
Tenía 21 años y estudiaba en una universidad privada en Puebla, a casi 4 horas de nuestra casa en Querétaro. Durante las últimas semanas me había dicho que estaba cansada, que tenía mareos y que apenas podía dormir por los exámenes.
Pero nunca mencionó su corazón.
“¿Qué te encontraron?”
“No sé bien. Estoy muy asustada.