Nos movemos mucho.
Sofía dejó de sonreír.
—¿Y por eso no puedes ir a la escuela?
Mariana asintió.
—Antes sí iba. Me gustaba mucho.
—¿Desde cuándo no vas?
—Desde hace unos meses.
Sofía miró el cuaderno.
—Entonces, ¿cómo sabes hacer todo esto?
Mariana volvió a sonreír ligeramente.
—Me acuerdo de lo que aprendí antes.
Levantó el cuaderno.
—Y practico.
Sofía tomó una esquina del cuaderno.
La portada estaba doblada.
Varias páginas del principio ya tenían cosas escritas por otra persona.
—¿Era tuyo?
—Lo encontré.
Mariana abrió las páginas que quedaban