mi hija por medio de otras personas.
Y mientras yo construía una vida llena de comodidades para ella, Sofía empezó a convertirse en una niña que medía a la gente por lo que tenía.
Sus maestros comenzaron a llamarme.
No quería trabajar con algunos compañeros porque, según ella, eran “lentos”.
Se burlaba de la ropa de otros niños.
Una vez hizo llorar a una compañera porque su mochila estaba vieja.
También trataba con impaciencia a las personas que trabajaban en nuestra casa.
Cuando intentaba corregirla, me miraba sorprendida.
Como si