Una niña sin hogar enseñó álgebra a mi hija tras una reja, pero lo que descubrí después me dejó sin palabras

ella.

Llegué unos minutos antes de la salida y caminé hacia la entrada de la escuela.

Entonces vi a Sofía junto a la reja lateral.

No estaba sola.

Del otro lado había una niña que parecía un poco mayor.

Tal vez nueve años.

Era muy delgada.

Llevaba un vestido que claramente no era de su talla y unos tenis tan deteriorados que uno tenía cinta adhesiva alrededor de la punta.

Su cabello estaba enredado.

Tenía un cuaderno usado entre las manos.

Mi primera reacción fue pensar que quizá estaba pidiendo