vi entrar por la verja, sentí un nudo en la garganta.
Capitán la vio también.
Y como si supiera que aquel día era importante, caminó hacia ella más erguido que nunca.
Isabel abrió la caja.
Dentro estaba el cartón original.
El de las letras azules.
Besos de caballo – 50 céntimos.
También estaba la frase pequeña de Nico.
Un poco borrosa ya, pero todavía legible.
La colgamos en una pared de madera, dentro del cobertizo, protegida con un marco sencillo.
Nadie aplaudió.
No hacía falta.
Todos nos quedamos mirando aquellas palabras.