personas que no deben quedarse solas.
No era elegante.
Pero era verdad.
Con el tiempo, la caja ayudó a mantener a Capitán, a Brisa y a otros animales que llegaron después.
Un burro cojo.
Dos perros mayores.
Una gata tuerta que mandaba más que todos.
Isabel empezó a colaborar allí.
Primero limpiaba bebederos.
Luego preparaba comida.
Más tarde recibía a familias que venían con niños.
A los niños enfermos, tímidos o asustados les hablaba con una ternura distinta.
No como quien tiene todas las respuestas.
Sino como quien sabe sentarse