estaría contento, ¿verdad?
No respondí enseguida.
Quería decir algo bonito.
Algo perfecto.
Pero yo no soy de palabras perfectas.
Soy un hombre que recoge basura, que huele a gasoil muchas mañanas y que aprendió tarde a mirar donde otros apartaban la vista.
Así que dije lo único que me salió.
—Yo creo que sí. Y creo que diría que Capitán todavía debe muchos besos.
Isabel soltó una carcajada suave.
Capitán levantó la cabeza, como si hubiera oído su nombre.
Luego vino hacia nosotros.
Despacio.
Viejo.
Digno.
Se acercó a Isabel