El niño que vendía besos de caballo para no dejar sola a su madre

digo lo mismo:

Porque una vez un niño vendía besos de caballo para que su madre no se quedara sola.

Y aunque él se fue demasiado pronto, consiguió algo que muchos adultos no logran en toda una vida.

Nos enseñó que mirar también es una forma de querer.

Y que, cuando alguien se agacha un poco más para leer lo que nadie quiso ver, a veces no recoge basura.

A veces recoge a una persona.