A casi todo respondí:
—No sé.
Cada “no sé” se sentía como una acusación.
A las tres de la mañana salió un médico.
—Su madre presenta una obstrucción intestinal parcial, una infección y una acumulación importante de líquido en el abdomen.
—¿Por eso se veía… así?
Asintió.
—Se llama ascitis. Necesitamos estudiar hasta dónde ha progresado la enfermedad.
La palabra embarazo volvió a mi cabeza y tuve ganas de vomitar.
No era un bebé lo que hacía crecer su vientre.
Era líquido provocado por una enfermedad que yo no había