aprender nuevas formas de moverme por nuestra casa y realizar las actividades cotidianas.
A veces, lloraba de frustración cuando no lograba encontrar algo que se me había caído, o cuando me costaba realizar una tarea que antes me resultaba de lo más sencilla.
Durante esos primeros meses, Ashton fue increíblemente paciente.
Me ayudó a adaptar nuestra casa, a organizar mis pertenencias y a establecer rutinas que me permitieron ser más independiente. Si se me derramaba algo, él lo limpiaba sin una sola queja. Cuando me sentía desanimada, se sentaba a