LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

que los modificaran. También hay grabaciones de las reuniones en las que Mauricio y Verónica discutieron cómo utilizar tu firma electrónica.

Sentí que las piernas me fallaban.

Por fin.

Después de tres años, tenía delante la posibilidad de demostrar que no era un ladrón.

Pero mi padre todavía no había terminado.

—Hay otra cosa, Santiago.

—¿Qué?

Me miró con una tristeza que nunca olvidaré.

—La persona que inició todo esto no fue Mauricio.

Ramírez levantó la cabeza.

—¿Quién fue?

Mi padre tardó unos segundos en responder.

—Verónica.

Capítulo 7. La