Capítulo 1. La advertencia
Miré la fotografía una y otra vez.
Era yo, entrando al Panteón Jardines de la Paz, con la mochila al hombro y la cabeza agachada. La imagen había sido tomada desde un ángulo elevado, probablemente desde el edificio que estaba frente a la entrada.
El mensaje seguía en la pantalla:
«NO ABRAS LA BODEGA 108».
—Don Ernesto, ¿quién más sabe que estoy aquí? —pregunté.
El anciano tragó saliva.
—Nadie. Tu padre me pidió que guardara este sobre y esperara tu regreso. Nunca le dije a nadie