LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

temporalmente todas las funciones administrativas.

Ramírez leyó el comunicado dos veces.

—Está intentando controlar la narrativa antes de que salgan los resultados de la investigación.

—Quiere que todos crean que estoy loco —dije.

—Quiere que parezcas poco creíble. No respondas públicamente. No publiques documentos ni hagas acusaciones en redes sociales. Vamos a dejar que las pruebas hablen.

Mi padre permanecía sentado en silencio.

—Yo le di poder —murmuró—. Le confié las cuentas, la casa y hasta mis asuntos personales.

—Eso no te hace responsable de sus decisiones —dije.

Me miró