LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

el juicio.

Encontré empleo en una pequeña compañía de logística.

El sueldo no era extraordinario, pero el trabajo era honrado y me permitía vivir por mi cuenta.

Al principio me costaba dormir.

Cada vez que escuchaba una puerta cerrarse con fuerza, despertaba sobresaltado.

Cuando veía una patrulla, sentía que el cuerpo se me tensaba.

La libertad había llegado antes que la tranquilidad.

Tuve que aprender a vivir con ambas cosas por separado.

Mi padre me ayudó a encontrar apoyo psicológico para procesar lo ocurrido. Al principio me resistí. Creía que,