yo no tenía poder dentro de mi propia familia.
Su cara perdió definitivamente la sonrisa.
—Eso no es cierto.
—Te escuché en el vestidor.
Las damas de honor bajaron la mirada.
Vanessa se quedó completamente blanca.
—Dijiste que Richard controla el dinero y que yo solo soy una ama de casa que lleva treinta años viviendo de él.
Richard dejó la copa sobre la mesa.
—¿Dijiste eso?
Vanessa empezó a llorar.
Fue rápido.
Casi impresionante.
—Yo estaba nerviosa.
No pude evitarlo.
—¿Los nervios te vuelven políglota y clasista?
Clara bajó