después se hubiera arrepentido, quizá la historia habría terminado mucho antes.
El problema no era una palabra alemana.
Era todo lo que esa palabra revelaba.
Ella creía que podía despreciarme porque pensaba que no tenía dinero.
Después intentó agradarme cuando descubrió que sí lo tenía.
Mónica creía que una familia rica debía demostrar amor entregando patrimonio.
Lucas creía que ser nuestro hijo convertía nuestro esfuerzo en una herencia anticipada.
Y yo también tenía algo que aprender.
Durante años había utilizado regalos para resolver cosas que quizá necesitaban conversaciones.
Habíamos dado