como una expresión cotidiana. Ahora comprendía que detrás de esas pocas palabras existían incontables renuncias personales.
Conmovido, le preguntó por qué nunca le había contado lo que estaba ocurriendo.
Ella permaneció unos segundos en silencio antes de responder con total sinceridad.
—Porque ya habías construido tu vida. No quería convertirme en una carga.
Aquella confesión resultó más dolorosa que cualquier otra cosa que hubiera escuchado. Comprendió que, mientras él avanzaba en su carrera profesional, ella seguía enfrentando dificultades sin pedir ayuda.
Esa noche apenas pudo dormir. Permaneció durante horas sentado